lunes, 8 de junio de 2009

LAS AVES DEL MÉXICO ANTIGUO

Según dicen los conocedores, en nuestro país hay mas de mil distintas especies de aves, y más de dos mil subespecies, lo que hace a México uno de los más ricos en ornitofauna dentro de los países de región templada. Desgraciadamente, la contaminación de las aguas, el aire, la deforestación y el contrabando ilegal, están poniendo en grave riesgo a las aves mexicanas.
Los antiguos mexicanos fueron profundos conocedores de las aves silvestres, por lo que las mantenían en cautiverio alimentándolas con frutas e insectos. Moctezuma tuvo el primer aviario del mundo dentro de su magnífico zoológico. Desgraciadamente, durante el sitio de Tenochtitlan, se quemó con todo y animales.
Los mexicas dominaron a la perfección el arte plumario, hacían hermosísimos tejidos de plumas, además de hilado con el que se confeccionaban abrigadoras y artísticas mantas de impresionante colorido. A los artistas que se dedicaban a este arte se les llamaba amanteca y los mejores se encontraban en Azapotzalco.
Los pájaros que más contribuían con su reluciente plumaje a la obra de estos artistas eran el quetzal y el quechol. Sus plumas se utilizaban como adornos e insignias, y ciertos colores y combinaciones tenían un significado especial, indicando grado e importancia del que las portaba. El quechol era además símbolo de los amantes, y se acostumbraba involucrarlo en rituales de casamiento.
Había un pájaro, el xiuhtotl cuyo plumaje era muy bello y estimado, pero extremadamente delicado. Cuando cazaban estas aves, jamás tocaban las plumas con las manos, ya que al contacto con los dedos se deslavaba el color.
Bernal Díaz del Castillo dice que Moctecuhzoma II tenía águilas reales y otras águilas más chicas; aves de grades cuerpos, hasta pajaritos muy chicos, pintados de diversos colores. Había además unos muy vistosos con plumas de cinco colores: verde, rojo, blanco, amarillo y azul, además de una enorme cantidad de papagayos de muy diversos colores. El palacio tenía además un estanque de agua dulce lleno de flamencos.
Así que nuestros antepasados se daban sus buenos lujos. Eran los tiempos en que México era un paraíso, hasta la llegada de los conquistadores, quienes no tuvieron el más mínimo respeto por los indígenas y arrasaron con todo. Ya que para ellos los indios no eran más que seres salvajes.